LA PRINCESA ELISABETH (Historia de amor)
Érase una vez una princesa que estaba atrapada en una torre en medio de un bosque por el que no pasaba casi nadie, donde la encerró uno de los encargados de su padre, el Rey Van Der Napien. La princesa, que se llamaba Elisabeth, estaba triste y tenía frío, pero nunca se rendía. Todos los días, un dragón de color rojo y dorado pasaba por allí para ver cómo estaba la princesa y llevarle comida.
Un día, alguien fue a la torre y abrió la puerta. La princesa fue a ver si había alguien. era una ancianita que le llevó ropa limpia; en realidad era una bruja. Entonces transformó la torre por dentro en una casa y le preparó un té. Cuando fue a tragarlo se desmayó, la bruja la cogió y la llevó a una cueva.
Cuando se despertó vio al dragón herido. Ella corrió hacia él para ver lo que le pasaba. Le dio un beso y el dragón se transformó en un príncipe. En ese momento, los encargados del Rey Van Der Napien entraron; unos cogieron a la princesa y se la llevaron al castillo para casarla con el malvado Conde Geremis Napies. Ella no lo quería porque en realidad quería a Benjamín, el dragón que se transformó en hombre.
Aquella noche la princesa no pudo dormir. Al amanecer, el Rey anunció matar a Benjamín,
el amado de Elisabeth. Él murió al amanecer y ella, de no poder más, se ahorcó para ir con su amado Benjamín y así vivir felices.
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